Por: Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)
Toda la gran burguesía se movilizó, en la última semana, para "reabrir el diálogo" entre las entidades patronales agrarias y el gobierno; el jueves 22, a la noche, todo volvía, sin embargo, a punto cero. Las centrales empresarias y la Bolsa habían emplazado al gobierno con la consigna de que no hay "acuerdo social" sin el "campo", y lo hicieron con las entidades patronales del agro para que se sienten de nuevo a negociar. A esta altura, los del ‘campo' ya sabían que un arreglo pasaría por el mantenimiento de las retenciones móviles aunque con tasas inferiores, como aconsejó el encargado de temas campestres de Clarín hace un tiempo. Clarín mismo encabezó la ofensiva mediática para forzar las negociaciones, en un operativo indisimulado que, obviamente, no mereció objeciones de los ‘intelectuales' del kirchnerismo, como Feinman, Tarcus o Verbitsky, y mucho menos del ‘mirón de medios' Federico Schuster, decano de Ciencias Sociales. De la mano de Clarín se arrimó su custodia espiritual - el Episcopado. En el complot para levantar el ‘paro agrario' se anotaron la Sociedad Rural y Coninagro, que se reunieron en se-cre-to con la Iglesia para arrimar a las ‘entidades' al planteo que combinaron Cristina Kirchner con las centrales empresarias y la Bolsa.
¿Por qué se derrumbó todo esto en la noche del jueves? Porque como lo demostró hasta ahora toda esta pelea, el desenlace está condicionado a la fuerza que exhiban los campos en pugna. El gobierno pretendió imponer su temario de una negociación prolongada para debilitar la concentración ruralista prevista para el domingo 25 en Rosario; logró lo contrario. Antes había ‘planchado' el dólar y levantado la cotización de los bonos para frenar una corrida, pero esencialmente para levantar las acciones de los bancos, que se habían ido a pique como consecuencia de la desvalorización de los títulos públicos que pueblan sus patrimonios. De todos modos, el kirchnerismo sufre la presión de fondo del derrumbe del ‘modelo productivo' - que se manifiesta en la inflación, los tarifazos en marcha y la falta de inversiones. En estas condiciones necesita mantener la mayor parte de la recaudación por retenciones.
Esta crispada pelea entre intereses capitalistas no debe ocultar sus lazos recíprocos. Rosario va a ser el epicentro de la intereses sojeros a igual título que Salta, que los Romero y los Urtubey han convertido en la provincia de mayor expansión del grano, a costa de expulsiones de indígenas y criollos de sus tierras, y de una inhumana demolición ambiental.
Chacareros y Fideicomisos
La solución que se complota para el ‘campo' podría ser aceptada por los Fideicomisos Agrícolas o Pools de Siembra, que nunca dejaron de operar en los llamados mercados de futuro, aunque no de Rosario y Buenos Aires sino de Chicago. Esos Fondos agrofinancieros ganan por la escala de su producción y por su capacidad de negociar precios por lo que insumen como por lo que venden, pero por sobre todo por su manejo de los mercados de futuros. La rentabilidad del negocio sojero está afectada secundariamente por el sistema de retenciones, por la sencilla razón de que ha dejado de depender de los costos de producción y hasta del mercado granario comercial, para quedar totalmente subordinada al mercado financiero internacional, que tiene en su poder la mayor parte del stock mundial. El diario The Wall Street Journal del viernes 23 ilustra muy bien este punto, en relación al petróleo: "Los productores que hace tiempo alcanzaron acuerdos para vender su petróleo en años futuros", dice, "se están viendo forzados a aceptar precios de hasta la mitad de lo que vale hoy en el mercado. Algunas empresas", continúa el diario, "están dejando sin efecto algunos de estos compromisos al recomprar los contratos a un precio más alto del que los vendieron."
Un acuerdo separado sobre la soja, por otra parte, dejaría colgados del pincel a otros sectores que, como la leche, la carne, la apicultura, el algodón, la yerba o el trigo, tienen como protagonistas a pequeños capitalistas e incluso a chacareros familiares. Se ha denunciado hasta el hartazgo que los precios máximos impuestos por el centinela Moreno en estos rubros han beneficiado descaradamente a los pulpos de la industria de alimentos y a los supermercados. Los chacareros o productores de estos rubros se suman a la movilización agraria con la expectativa de encontrar una salida que no ocupa el lugar de la soja en el temario.
Pero el pato más grande de la boda será el consumidor, puesto que la patronal sojera en su conjunto se sigue beneficiando con el alza internacional del ‘yuyo'. Ocurre que una reducción de hasta 40 puntos en las retenciones máximas que se habían establecido (de 95% a 50% para una cotización arriba de 600 dólares la tonelada de soja), significará mayores precios para los alimentos. Por el efecto de la mayor sojización y de un precio mayor para la tierra y los insumos, determinará un alza de todos los rubros fundamentales de la canasta familiar. Una disminución de retenciones a la exportación es el equivalente a un aumento de los impuestos al consumo. Es quizás porque anticipa una mayor carestía que, en los últimos días, Kirchner dejó de atizar la corrida al dólar como lo había hecho con la declaración, hace un mes, de que buscaría un nuevo canje de la deuda pública. De todos modos, una presión por la valorización del peso debería ocurrir de cualquier modo ya que junio-agosto es un período de ingreso de divisas por la liquidación de exportaciones. El Banco Central recuperará con comodidad los dólares que hoy está vendiendo. El problema que tendrá con esto es que el llamado ‘modelo productivo' solamente funciona con un peso desvalorizado.
Lo mejor recién empieza
Recién ahora, sin embargo, viene ‘lo más lindo' de la crisis abierta por el campo. Porque lo que distingue a los reclamos agrarios es, por un lado, que su protagonista más notorio son los chacareros capitalistas, a los que la soja les ha abierto posibilidades impensadas de acumulación de capital; el alza de los precios de la soja tiene ya siete años, un tiempo suficiente para darle aire a una burguesía agraria. El frente único de fondos agrofinancieros, terratenientes y chacareros capitalistas ha alumbrado un movimiento popular, o sea que incluye a diversas clases sociales, desde la no propietarias a la pequeña burguesía de los pueblos del interior de todas las provincias - de la región pampeana hacia el norte. Se ha desarrollado al interior del país un movimiento pluriclasista, algo parecido a lo que ocurre en el plano internacional con los movimientos populares masivos de características nacionalistas que defienden una mayor participación de sus países en el reparto del ingreso mundial. Pero mientras que en el ejemplo internacional la cuenta que favorece al país emergente la paga el consumidor del país que retrocede en el reparto (los automovilistas, por caso, pagan la cuenta del petróleo), la factura de los reclamos capitalistas del campo la pagarán los consumidores argentinos; el movimiento agrario no es, por lo tanto, un movimiento nacional sino, en una gran medida, debido a su dirección y reclamos capitalistas, un movimiento popular no nacional o anti-nacional. Hay otra analogía, sin embargo, internacional que es todavía más pertinente: así como el mayor ingreso que reciben los países que pelean por su mayor participación en la torta mundial queda en manos de las clases capitalistas de esos países (por ejemplo, la ‘burguesía nacional' de Kirchner o la ‘boliburguesía de Chávez), el mayor ingreso que recibe la patronal capitalista del campo tampoco se ‘redistribuye' entre todos por igual: se ‘desparrama', sí, en los pueblos pero de una manera peculiar, típicamente capitalista - con un crecimiento de la especulación inmobiliaria, la hotelería, el juego y el turismo, o sea con un empeoramiento de las condiciones de vida de la mayoría de las capas obreras y más pobres de los pueblos. En Pergamino, para dar un ejemplo, el ‘paro del campo' provocó el parate de la construcción inmobiliaria vinculada a los fondos financieros. Una gran parte de la renta agraria ni siquiera queda en el país porque la recaudan los fondos de inversiones que reportan al exterior.
El rescate del gobierno "sin resto", que han armado las centrales empresarias y la Bolsa, implica entonces, por un lado, un perjuicio para los reclamos de la patronal chacarera, y la posibilidad por lo tanto de una ruptura del frente agrario. Pero en este caso, esos chacareros pierden algo más que ‘un aliado' - pierden un programa, la eliminación de los aumentos a las retenciones, que han tomado como el único punto de la pelea y la base del frente agrario. Si los chacareros pretenden seguir el movimiento, o sea seguir guardando la cosecha de soja hasta recibir el precio que pretenden, deberán chocar abiertamente con los exportadores, los ‘pools' agrarios y los grandes propietarios de tierra. También deberán bancar el costo económico que les ha representado la postergación de la venta del grano por el ‘paro'. No es casual que recién ahora los autoconvocados que insistan con un olvidado proyecto de ley que prolonga a cinco años la duración mínima de los arrendamientos (pero que no figura entre los reclamos), en oposición a los plazos cortos que prefieren los Fondos Financieros que organizan ‘pools de siembra.
La concentración popular convocada para el 25 de Mayo en Rosario no dejará de reflejar estos conflictos, aunque todo esta diseñado para disimularlos - y aun más luego del portazo del jueves por la noche. Miguens, de la Rural, ya ha anticipado que no se baja del reclamo de la suspensión del aumento de las retenciones - lo que probablemente mantenga hasta que termine el acto. La dirección capitalista y la alianza con el capital financiero llevan al movimiento agrario a un impasse.
En oposición al planteo de retirar las retenciones y castigar a los consumidores con mayores precios, planteamos: nacionalización del comercio exterior, de los puertos privados y privatizados; nacionalización de la gran propiedad agraria y poblamiento del campo mediante arrendamientos a cargo del estado en función de un plan económico de conjunto; salario igual a la canasta familiar para los trabajadores de la ciudad y del campo; control popular de precios y tarifas, reabrir las paritarias; abajo el rescate de los privatizadores; abajo lo tarifazos; nacionalizar el petróleo y los monopolios de la energía; abajo las operaciones fraudulentas con Repsol, Metrogas, Aerolíneas y el sistema de transporte; cárcel a los chorros de Skanska; reorganizar la economía nacional bajo la dirección y gestión de los trabajadores.
Los Kirchner empezaron a pagar
Pero el gobierno es que deberá pagar más - por su rescate; será la factura del "bicentenario". Con su llamado a la "concordia", los banqueros se pusieron de acuerdo con Redrado, del Banco Central, para poner fin al "golpe de mercado" que ella misma había desatado con el propósito de apretar al gobierno y obtener la recompra de los títulos públicos (¡en especial los que se ajustan por CER, cuya cotización había aumentado considerablemente hasta el jueves).
Los motivos de los capitalistas que han impuesto el "diálogo" los explica el diario Crítica el martes reciente. El "paquete" de medidas que ellos ya colgaron en la agenda del "acuerdo social", o del "bicentenario", incluye un blanqueo impositivo para los capitales que fugaron del país, mayores tarifas para los servicios, nuevos subsidios para la "inversión" y cambios en el "mundo del trabajo". En este caso, se trata de la modificación en la ley de las ART, para limitar resarcimientos de los trabajadores que sufren accidentes en los juicios civiles. El viernes, Bonelli agregó en Clarín un dato más: el ajuste de los salarios en función de una inflación decreciente, que sería calculada en el presupuesto nacional.
No sorprende entonces que entre los "componedores" se encuentre el presidente de la UIA, Luis Pagani, de Arcor, jefe del lobby más concentrado de la patronal exportadora, o Techint. A ese tropel, se sumó un empresario impensado: Héctor Magnetto, del grupo Clarín, que venía soportando todas las formas del escarnio oficial. El hombre del multimedios también pasó su factura (La Nación, 19/5). Magnetto logró retirar de la agenda del "bicentenario" las discusiones en curso sobre la Ley de Radiodifusión. ¿Denunciarán los ideólogos del Observatorio de Medios de la facultad de Sociales este nuevo contubernio?
Detrás de la ‘flexibilización' a las retenciones al campo, la patronal petrolera también cargó lo suyo: un continuo aumento del precio de las naftas; el cese de la importación de gas oil a cargo de ellas; un aumento del precio del gas; y un régimen de devolución de retenciones. Los empresarios "privados" ampliarían sus refinerías con la plata del estado.
Como prueba de buena fe, el gobierno ya está pagando anticipos jugosos por la factura que le pasa el frente patronal. Acaba de aumentarle un 10% el precio interno del crudo que reconoce a las petroleras. Las tarifas aéreas tuvieron su segundo aumento del 18% en pocos días. En este caso, para que el vaciamiento de Aerolíneas a manos del grupo Marsans termine siendo solventado por los usuarios.
A la luz de este panorama, es casi gracioso escuchar a quienes dicen que, después del "acuerdo con el campo", viene la "lucha contra la inflación". Las concesiones al campo, por un lado, y las liberaciones de tarifas, por el otro, echan más leña al fuego de la carestía. "Para terminar con la inflación, vamos a tener que pasar primero por una mayor inflación", se sinceró un economista "neoliberal". La ‘estabilización de los precios', con medidas brutales contra el consumo, requiere primero rebanar los ingresos de los consumidores por medio de la inflación. Incluso en el frente internacional han comenzado las críticas a Ben Bernake, el presidente de la FED norteamericano, a quien adjudican la disparada de los precios de las materias primas por haber bajado las tasas de interés y la devaluación del dólar.
El frente patronal parece muy unido a la hora de reclamar prebendas, pero las cosas cambian después de esto. Un sector quiere acompañar la "liberación de precios" con una mayor devaluación de la moneda, en beneficio de la patronal exportadora, pero esto obligaría a canjear (o dolarizar) la deuda pública que se ajusta por inflación. Otros, por el contrario quieren salir del paso con una revaluación de la moneda y un "enfriamiento" de la economía, que serviría para pelear contra los trabajadores con el arma de los despidos masivos y la desocupación.
La crisis ha demolido al gobierno nacional, políticamente: lo prueba la caída de la Presidenta en las encuestas; las divisiones entre los gobernadores y con la ‘concertación plural'; las renuncias de los ministros de Economía; y hasta el reñidero que se ha armado en el pejotismo porteño, nada menos que contra el jefe de gabinete.
Transición
La factura principal que deberá pagar el gobierno es, entonces, política, pues ha perdido capacidad de arbitraje frente a los capitalistas. Ha tenido que entregar una enorme parte de la caja fiscal - como las retenciones para la soja, el petróleo y, probablemente, la minería. Fue electo hace cinco meses, pero la pueblada del campo lo ha obligado a resignar poder y a echar lastre. El gabinete está fracturado.
El conflicto agrario estalló como resultado de una crisis general del "modelo productivo", lo que equivale a plantear una crisis de régimen. Se ha iniciado en Argentina una nueva una transición, de carácter general que afecta a todas las clases y movimientos sociales y a todas las fuerzas políticas. Todas las clases sociales, todas las centrales sindicales y todos los partidos, incluida la izquierda, han sido fracturadas por la crisis, lo que muestra su agotamiento. Dentro de los sindicatos asistimos a nuevos reagrupamientos de fuerzas y al desarrollo de una nueva generación de activistas; lo mismo ocurre en el movimiento estudiantil y en todos los movimientos populares. Un abogado de la patronal, Funes de Rojas, acaba de escribir en Ambito, entre un afán de extorsión a la burocracia sindical y un deseo de canalizar el movimiento, que la juventud obrera se insurge contra las direcciones de los sindicatos. Con todas sus limitaciones y con independencia de su contenido capitalista, el movimiento agrario ha servido para estimular la movilización social y política en el campo y en los pueblos agrarios - o sea la premisa de una próxima diferenciación. ¿Un partido del campo? Si nos guiamos por lo que ocurre en Brasil, quizás tengamos mayores bancadas de latifundistas y agentes de los Fideicomisos, formando bloques propios dentro de los partidos y coaliciones existentes., y votando luego por encima de las ‘fidelidades' partidarias.
Es necesario luchar en esta transición por una alternativa obrera y socialista, y aprovechar la transición en la clase obrera, el movimiento obrero y la izquierda para desarrollar un partido obrero independiente, un partido revolucionario.
NO ESTRECHAMOS LAS MANOS A LOS TERRORISTAS DE ESTADO
Los métodos criminales de los Videla volvieron a sonar en nuestro continente en gran escala con la masacre perpetrada por el gobierno colombiano de Uribe para abortar la salida pacífica al conflicto armado en Colombia y desestabilizar a los gobiernos de Venezuela y Ecuador. Fue una masacre destinada a salvar al Plan Colombia, que es una declaración de guerra financiada por Bush contra los campesinos y la independencia nacional de Colombia y de toda América Latina.
El terrorismo de Estado se escudó esta vez en la ‘seguridad democrática’, que se ha convertido en mejor escudo que la dictadura o el ‘proceso’ para defender el mismo orden social de explotación.
Los gobiernos de la OEA, incluido especialmente el de Cristina Kirchner (y los Lula, los Tabaré y las Bachelet), no condenaron sin embargo al gobierno agresor – por eso contaron con el voto de los representantes de Uribe y de Bush.
Tres días más tarde, estos mismos gobiernos se estrecharon las manos y firmaron una declaración que reivindica la “acción multilateral” para enfrentar a los “grupos insurgentes”, dando de este modo una carta de ciudadanía latinoamericana a los métodos diseñados en Bogotá y en Washington.
La ‘denuncia’ a la acción ‘unilateral’ se convirtió en una legitimación de la intervención militar ‘multilateral’ como la que Bush viene desarrollando en Yugoslavia, Afganistán o Irán, respaldado por resoluciones de las Naciones Unidas.
O como la que Bush, los Lula, los Tabaré y los Kirchner vienen ejerciendo en Haití.
A 32 años del 24 de Marzo, los mismos aparatos de Estado y los mismos intereses capitalistas que en su momento buscaron la protección de las dictaduras militares reivindican sus métodos sin decirlo y hasta en forma vergonzosa (con la excepción de Uribe y de Bush, que los siguen defendiendo desde su posición de ‘combatientes’), ahora bajo el eufemismo de “la defensa de la democracia”.
Los que han vuelto a albergar ilusiones en el nacionalismo burgués, como el que encarna Hugo Chávez, han sufrido un duro revés, del cual deberían sacar las conclusiones políticas adecuadas.
A los argentinos todo esto nos debiera poner doblemente en alerta, y no solamente porque los juicios a los genocidas se arrastran penosamente en el tiempo, o porque los grupos de tareas siguen actuando: desapareciendo y suicidando testigos.
No solamente porque los criminales, como ocurre con el genocida Ricardo Cavallo, piden a gritos que se los juzgue en el país y que se lo saque de las cárceles españolas.
No solamente porque siguen las torturas en las comisarías, el gatillo fácil y las zonas liberadas para reprimir o para secuestrar. No solamente porque los aparatos de represión, de espionaje y de infiltración siguen en pie y muy activos, y realizan más que nunca la ‘inteligencia interior’ que la ley les tiene prohibida.
Debemos estar doblemente alertas porque han vuelto a aparecer, instigadas por el matrimonio presidencial, las patotas ‘sindicales’ que agreden a los luchadores obreros, con la complicidad de la policía y de los represores.
Es lo que ocurrió con los docentes en Neuquén, en Santa Cruz y en Salta; con los trabajadores del subte, del Casino, del Hospital Francés, de la Línea 60, de la metalúrgica Dana; el pacto de la Presidenta con Moyano busca correrlos a la “banquina” (palabras de Clarín) del sindicalismo y de la política.
Debemos estar doblemente alertas porque sigue impune el crimen de Carlos Fuentealba y porque hay negligencia para investigar y castigar el del militante Lázaro Duarte, también en Neuquén.
Y porque Jorge Julio López sigue sin aparecer, y de sus secuestradores no se sabe nada.Debemos estar atentos porque la patota de Macri quiere duplicar el aparato de represión en la Ciudad de Buenos Aires y reconquistar a tiros “el espacio público”.
Llamamos a transformar el ‘feriado’ del 24 de Marzo, que esta vez es además ‘largo’, en una gran jornada de movilización por las libertades democráticas en toda América Latina, es decir por el desmantelamiento de todos los aparatos de Estado al servicio de los explotadores nacionales y extranjeros. Fueran los planes Colombia, de los Uribe y los Bush. Juicio y castigo a todos los culpables. Por la unidad socialista de América Latina.
El terrorismo de Estado se escudó esta vez en la ‘seguridad democrática’, que se ha convertido en mejor escudo que la dictadura o el ‘proceso’ para defender el mismo orden social de explotación.
Los gobiernos de la OEA, incluido especialmente el de Cristina Kirchner (y los Lula, los Tabaré y las Bachelet), no condenaron sin embargo al gobierno agresor – por eso contaron con el voto de los representantes de Uribe y de Bush.
Tres días más tarde, estos mismos gobiernos se estrecharon las manos y firmaron una declaración que reivindica la “acción multilateral” para enfrentar a los “grupos insurgentes”, dando de este modo una carta de ciudadanía latinoamericana a los métodos diseñados en Bogotá y en Washington.
La ‘denuncia’ a la acción ‘unilateral’ se convirtió en una legitimación de la intervención militar ‘multilateral’ como la que Bush viene desarrollando en Yugoslavia, Afganistán o Irán, respaldado por resoluciones de las Naciones Unidas.
O como la que Bush, los Lula, los Tabaré y los Kirchner vienen ejerciendo en Haití.
A 32 años del 24 de Marzo, los mismos aparatos de Estado y los mismos intereses capitalistas que en su momento buscaron la protección de las dictaduras militares reivindican sus métodos sin decirlo y hasta en forma vergonzosa (con la excepción de Uribe y de Bush, que los siguen defendiendo desde su posición de ‘combatientes’), ahora bajo el eufemismo de “la defensa de la democracia”.
Los que han vuelto a albergar ilusiones en el nacionalismo burgués, como el que encarna Hugo Chávez, han sufrido un duro revés, del cual deberían sacar las conclusiones políticas adecuadas.
A los argentinos todo esto nos debiera poner doblemente en alerta, y no solamente porque los juicios a los genocidas se arrastran penosamente en el tiempo, o porque los grupos de tareas siguen actuando: desapareciendo y suicidando testigos.
No solamente porque los criminales, como ocurre con el genocida Ricardo Cavallo, piden a gritos que se los juzgue en el país y que se lo saque de las cárceles españolas.
No solamente porque siguen las torturas en las comisarías, el gatillo fácil y las zonas liberadas para reprimir o para secuestrar. No solamente porque los aparatos de represión, de espionaje y de infiltración siguen en pie y muy activos, y realizan más que nunca la ‘inteligencia interior’ que la ley les tiene prohibida.
Debemos estar doblemente alertas porque han vuelto a aparecer, instigadas por el matrimonio presidencial, las patotas ‘sindicales’ que agreden a los luchadores obreros, con la complicidad de la policía y de los represores.
Es lo que ocurrió con los docentes en Neuquén, en Santa Cruz y en Salta; con los trabajadores del subte, del Casino, del Hospital Francés, de la Línea 60, de la metalúrgica Dana; el pacto de la Presidenta con Moyano busca correrlos a la “banquina” (palabras de Clarín) del sindicalismo y de la política.
Debemos estar doblemente alertas porque sigue impune el crimen de Carlos Fuentealba y porque hay negligencia para investigar y castigar el del militante Lázaro Duarte, también en Neuquén.
Y porque Jorge Julio López sigue sin aparecer, y de sus secuestradores no se sabe nada.Debemos estar atentos porque la patota de Macri quiere duplicar el aparato de represión en la Ciudad de Buenos Aires y reconquistar a tiros “el espacio público”.
Llamamos a transformar el ‘feriado’ del 24 de Marzo, que esta vez es además ‘largo’, en una gran jornada de movilización por las libertades democráticas en toda América Latina, es decir por el desmantelamiento de todos los aparatos de Estado al servicio de los explotadores nacionales y extranjeros. Fueran los planes Colombia, de los Uribe y los Bush. Juicio y castigo a todos los culpables. Por la unidad socialista de América Latina.
PJ: Una pasión de punteros
Desde que, a fines de los '90, formara el "grupo Calafate", Kirchner no dejó de improvisar todo tipo de esquemas políticos. Campeón de la reelección indefinida en su provincia (y luego en varias otras), apoyó ‘con cariño' el pacto Menem-Alfonsín y la re-reelección de Menem; mucho más tarde, el dedo ungido de Duhalde para consagrarlo como candidato a Presidente para, finalmente, terminar con la propuesta de formar una coalición de centro-izquierda - que sirvió de alimento para la cavilación política de los ociosos intelectuales del progresismo. Los hechos dicen que no fue capaz de culminar ninguno de esos planteos y acabó recurriendo a un clásico de la politiquería patronal argentina, rebautizada recientemente como ‘borocotización'. De este modo compró la adhesión de una parte de la UCR y hace un par de días la de Lavagna.
"Formemos una comisión"Lo que los plumíferos de Kirchner presentan ahora como el diseño de una arquitectura política, no es otra cosa que un recurso de emergencia - como lo fueron los anteriores. Ocurre que a pesar de la generalizada adquisición de voluntades (y de condiciones fiscales excepcionales) la señora Cristina Kirchner ganó en octubre pasado con poco más del 45% de los votos - o sea que sólo se salvó de una segunda vuelta debido a la fragmentación de los opositores. Adicionalmente, el oficialismo perdió en las grandes ciudades del país, e incluso en dos provincias como Santa Fe y Córdoba. Néstor Kirchner no quiere llegar a 2011 en las mismas condiciones, y mucho menos todavía a las parlamentarias de 2009, en las que podría perder bancas en el Congreso y en las legislaturas como consecuencia de la fragmentación dentro de kirchnerismo - que supera por lejos la que exhiben sus rivales. En una gran parte de los municipios del país (aunque en especial en la provincia de Buenos Aires), los ganadores no llegaron al 30% de los votos debido a la división oficial. Este conjunto de circunstancias explican que ahora ensaye la resurrección del aparato por excelencia de los punteros y del clientelismo. Esta es la única ‘pasión argentina' que anima (y que ha animado siempre) al bien definido pejotismo. La diferencia, esta vez, es que quien pilotea la resurrección de este parásito histórico es el llamado ‘setentismo', o sea el que ha salido a cobrar los dividendos del sacrificio de una generación que pretendió convertir a la Argentina en una "patria socialista".
‘Todos unidos triunfaremos'En este marco general debe entenderse el ‘reencuentro' de Kirchner con Lavagna, y el reconocido protagonismo del cajero ‘Coti' Nosiglia - por el lado de los ‘radicales K'. Un político patronal que se ‘precie' es incapaz de vivir al margen de alguna caja presupuestaria. Esto vale también para la ‘inmaculada' Coalición Cívica, que pobló la lista de funcionarios de Ibarra y de Telerman hasta el momento en que ya no quedó hilo para cortar. Tanto Lavagna como el ‘Coti' prevén que el cofre fiscal, por lo menos hasta 2009, rebalsará de ‘excedentes' - de modo que no habrá cómo darle al matrimonio oficial. Los ‘radicales K' vislumbran la posibilidad de recomponer a la UCR gracias a las dádivas que caigan de la mesa oficial, y que por eso tienen mejores condiciones que los raleados seguidores de Gerardo Morales o Alfonsín. De todos modos, no hay que excluir que Alfonsín se pase de bando o se mantenga neutral, teniendo en cuenta que representa los mismos intereses sociales de la ‘patria devaluacionista' del duhaldismo y de Lavagna.Si el proyecto que se atribuye a Kirchner prosperara, no tendríamos, de todos modos, una ‘recomposición de los partidos políticos', sino de un aparato manejado por la camarilla que controla el Poder Ejecutivo. Ya se habla de reunir el congreso del PJ en un par de días y convocar a elecciones con lista única y padrón trucho en otras pocas semanas. El régimen de los superpoderes, del sigilo y del manejo ‘a piacere' de la Justicia es incapaz de alumbrar un partido político que merezca ese nombre - o sea sobre la base de un programa, de la deliberación y de la iniciativa popular. Si se observa lo que ocurre en Pinamar, donde el ‘renovador' del PJ anda por la calle gracias a una eximición de prisión, o los atentados sufridos por los intendentes de Almirante Brown, Esteban Echeverría y de Luján, o el acoso de Alak a Bruera en La Plata, resulta claro que el pejotismo será más que nunca un ámbito de disputas de camarillas. Algo similar puede afirmarse de la llamada "crisis de la seguridad", que es la expresión de la descomposición de las camarillas represivas ligadas al sistema de punteros. No menor es la crisis política de conjunto que ya se perfila en la provincia de Buenos Aires y en el PJ bonaerense, que combina una enorme crisis fiscal con una declarada disputa entre el gobernador Scioli y su vice, Balestrini. No es ocioso, por todo esto, prestar atención a los que aconsejan a Kirchner que deje la dirección del PJ en manos de algún figurón, mientras él se pone por encima de todo el mundo y toma el mando de una ‘coalición nacional'. Los interesados en esta sugerencia son, claro está, los ‘piquetruchos' y los ‘progres', que ven deshilacharse sus quimeras de una ruptura política con los punteros pejotistas.
"Mi único heredero"Si nos guiamos por las apariencias, Kirchner pretende, tardíamente, hacer lo que Perón hizo entre el '46 y el '49, cuando cooptó a la burocracia de los sindicatos, a una fracción de la UCR y a una parte de los militares, para formar primero el "partido único de la revolución" y luego el partido peronista - que no fue nunca otra cosa que una correa de transmisión burocrática del propio Perón. Pero Kirchner no tiene el ascendiente popular de Perón, ni el peronismo se presenta en la actualidad como una innovación histórica, e incluso tampoco se beneficia de las excepcionales condiciones económicas del primer peronismo. Porque aunque muchas cosas luzcan parecidas, como los altos precios de las materias primas y las reservas en divisas, el capitalismo mundial iniciaba, en la posguerra, un ciclo de reconstrucción económica generalizada, en tanto que la situación actual se caracteriza por crisis económicas y catástrofes bancarias. Mientras el primer peronismo se caracterizó por la redistribución progresiva del ingreso y una fenomenal mejora de las condiciones laborales, al kirchnerismo lo caracteriza la redistribución regresiva, la flexibilización laboral y el trabajo en negro. El 90 por ciento de los argentinos comparte la opinión de que el proyecto oficialista (cualquiera sea) no resiste un derrumbe de las condiciones financieras internacionales.
‘Volvé aunque no te perdonamos'La operación Lavagna tiene, con todo, otro aspecto que va más allá de los apetitos de unos y otros. El gobierno ya ha dado señales de que comprende que la crisis mundial va a golpear a la Argentina, quizá mucho antes y mucho más que a otras economías de tercer orden, debido a que tiene pendientes varios conflictos con la deuda externa, un postergado aumento de tarifas de combustibles, energía y transporte, y una inflación creciente. Argentina, por ejemplo, ya no podría colocar más deuda en Venezuela, porque ahora es mucho más difícil para Venezuela recolocar esa deuda en el mercado internacional. Lavagna ya había planteado que, en estas condiciones, había que normalizar la situación de la deuda externa argentina, para lo cual propuso negociar con el Club de París y normalizar la deuda que se ajusta en pesos, lo que implica cesar la intervención al Indec. También fue Lavagna quien planteó poner distancia de Chávez. La aparición de Lavagna plantea choques, naturalmente, con las camarillas que serían afectadas por este giro - en primer lugar la que pilotea De Vido. Pero la incorporación del ex ministro al pejotismo oficial pone de manifiesto que se han agotado las posibilidades de la demagogia ‘nac. & pop.' del kirchnerismo.
Independencia política de la clase obreraDurante el primer peronismo, numerosos activistas resistieron la cooptación y la regimentación del oficialismo, pero lo hacían, lamentablemente - o incluso a pesar de ellos- , desde una posición pro-imperialista: uno, porque caracterizaban deformadamente las conquistas sociales que arrancaban los trabajadores como concesiones demagógicas o fascistizantes; dos, porque seguían a dos partidos, el socialista y el comunista, que obedecían a los acuerdos entre el imperialismo yanqui y la burocracia rusa.Los luchadores obreros de hoy no se encuentran en la misma situación: uno, porque el kirchnerismo es una versión ridícula del original; dos, porque en el plano político evolucionan en un sentido revolucionario. La reciente reunión de la Presidenta con la CTA dejó, en este plano, una enseñanza imperdible, porque demostró el completo callejón sin salida del centroizquierdismo burocrático sindical y político. Los burócratas centroizquierdistas fueron con Lozano a pedirle el reconocimiento gremial de la CTA y se encontraron, ¡de nuevo!, con un violento ataque contra los maestros. El matrimonio tiene una verdadera obsesión contra la docencia, que les viene de Santa Cruz, donde la persiguió en forma implacable durante una década y media. Sin embargo, la CTA y Ctera se aprestan, después de esto, a volver a actuar como verdugos de los docentes en materia de salarios y carrera docente, y a desconocer a los sindicatos provinciales al aceptar integrar comisiones de mediación con los gobernadores. La burocracia de la CTA es un obstáculo para la independencia política de los trabajadores; incluso los sectores afines a ella dentro del Movimiento Intersindical Clasista, han simplemente decidido disolverlo para no verse obligados a solidarizarse con las luchas obreras en curso, que no cuentan con el aval de la burocracia o el gobierno.En mayo de 2000, Hugo Moyano señaló, ante una concentración sindical, que "el peronismo está terminado". Hace mucho menos tiempo prefirió los Rodríguez Saá a Kirchner e incluso hace un par de semanas juró que se pasaba a "la vereda de enfrente". Moyano debe haber recapacitado mucho, porque ahora reclama el 33 por ciento del pejotismo. La burocracia sindical ha sido incapaz de ofrecer una perspectiva política independiente, incluso cuando el derrumbe de la política patronal y del pejotismo era total. La completa bancarrota del moyanismo, que alguna vez, en los años finales de Menem, pretendió aparecer como una alternativa más allá de los sindicatos, ha quedado demostrada en su apoyo a la represión de los trabajadores del Casino y del subte, o en el convenio que está firmando en estos momentos la UTA. Esta firma es doblemente significativa en momentos en que el acoso a los choferes es simplemente brutal - ‘apretados' por la flexibilización laboral de los patrones, por un lado, y por la represión vial del Estado, por el otro.
Manos a la obraEn definitiva, el proyecto pejotista de Kirchner no inaugura una renovación política, ni mucho menos la posibilidad de un protagonismo de masas de los trabajadores o de los activistas. Está preñado de contradicciones insalvables, incluso porque se trata de un planteo tardío. Es completamente reaccionario porque apunta al clientelismo, a la regimentación popular y a la restricción de los espacios de democracia. Su futuro está comprometido por una crisis bancaria internacional arrasadora y por la insatisfacción social de los trabajadores.Las condiciones que hacen inviable el proyecto kirchnerista son las que marcan, al mismo tiempo, toda la fuerza histórica de una perspectiva independiente de los trabajadores.
Jorge Altamira
"Formemos una comisión"Lo que los plumíferos de Kirchner presentan ahora como el diseño de una arquitectura política, no es otra cosa que un recurso de emergencia - como lo fueron los anteriores. Ocurre que a pesar de la generalizada adquisición de voluntades (y de condiciones fiscales excepcionales) la señora Cristina Kirchner ganó en octubre pasado con poco más del 45% de los votos - o sea que sólo se salvó de una segunda vuelta debido a la fragmentación de los opositores. Adicionalmente, el oficialismo perdió en las grandes ciudades del país, e incluso en dos provincias como Santa Fe y Córdoba. Néstor Kirchner no quiere llegar a 2011 en las mismas condiciones, y mucho menos todavía a las parlamentarias de 2009, en las que podría perder bancas en el Congreso y en las legislaturas como consecuencia de la fragmentación dentro de kirchnerismo - que supera por lejos la que exhiben sus rivales. En una gran parte de los municipios del país (aunque en especial en la provincia de Buenos Aires), los ganadores no llegaron al 30% de los votos debido a la división oficial. Este conjunto de circunstancias explican que ahora ensaye la resurrección del aparato por excelencia de los punteros y del clientelismo. Esta es la única ‘pasión argentina' que anima (y que ha animado siempre) al bien definido pejotismo. La diferencia, esta vez, es que quien pilotea la resurrección de este parásito histórico es el llamado ‘setentismo', o sea el que ha salido a cobrar los dividendos del sacrificio de una generación que pretendió convertir a la Argentina en una "patria socialista".
‘Todos unidos triunfaremos'En este marco general debe entenderse el ‘reencuentro' de Kirchner con Lavagna, y el reconocido protagonismo del cajero ‘Coti' Nosiglia - por el lado de los ‘radicales K'. Un político patronal que se ‘precie' es incapaz de vivir al margen de alguna caja presupuestaria. Esto vale también para la ‘inmaculada' Coalición Cívica, que pobló la lista de funcionarios de Ibarra y de Telerman hasta el momento en que ya no quedó hilo para cortar. Tanto Lavagna como el ‘Coti' prevén que el cofre fiscal, por lo menos hasta 2009, rebalsará de ‘excedentes' - de modo que no habrá cómo darle al matrimonio oficial. Los ‘radicales K' vislumbran la posibilidad de recomponer a la UCR gracias a las dádivas que caigan de la mesa oficial, y que por eso tienen mejores condiciones que los raleados seguidores de Gerardo Morales o Alfonsín. De todos modos, no hay que excluir que Alfonsín se pase de bando o se mantenga neutral, teniendo en cuenta que representa los mismos intereses sociales de la ‘patria devaluacionista' del duhaldismo y de Lavagna.Si el proyecto que se atribuye a Kirchner prosperara, no tendríamos, de todos modos, una ‘recomposición de los partidos políticos', sino de un aparato manejado por la camarilla que controla el Poder Ejecutivo. Ya se habla de reunir el congreso del PJ en un par de días y convocar a elecciones con lista única y padrón trucho en otras pocas semanas. El régimen de los superpoderes, del sigilo y del manejo ‘a piacere' de la Justicia es incapaz de alumbrar un partido político que merezca ese nombre - o sea sobre la base de un programa, de la deliberación y de la iniciativa popular. Si se observa lo que ocurre en Pinamar, donde el ‘renovador' del PJ anda por la calle gracias a una eximición de prisión, o los atentados sufridos por los intendentes de Almirante Brown, Esteban Echeverría y de Luján, o el acoso de Alak a Bruera en La Plata, resulta claro que el pejotismo será más que nunca un ámbito de disputas de camarillas. Algo similar puede afirmarse de la llamada "crisis de la seguridad", que es la expresión de la descomposición de las camarillas represivas ligadas al sistema de punteros. No menor es la crisis política de conjunto que ya se perfila en la provincia de Buenos Aires y en el PJ bonaerense, que combina una enorme crisis fiscal con una declarada disputa entre el gobernador Scioli y su vice, Balestrini. No es ocioso, por todo esto, prestar atención a los que aconsejan a Kirchner que deje la dirección del PJ en manos de algún figurón, mientras él se pone por encima de todo el mundo y toma el mando de una ‘coalición nacional'. Los interesados en esta sugerencia son, claro está, los ‘piquetruchos' y los ‘progres', que ven deshilacharse sus quimeras de una ruptura política con los punteros pejotistas.
"Mi único heredero"Si nos guiamos por las apariencias, Kirchner pretende, tardíamente, hacer lo que Perón hizo entre el '46 y el '49, cuando cooptó a la burocracia de los sindicatos, a una fracción de la UCR y a una parte de los militares, para formar primero el "partido único de la revolución" y luego el partido peronista - que no fue nunca otra cosa que una correa de transmisión burocrática del propio Perón. Pero Kirchner no tiene el ascendiente popular de Perón, ni el peronismo se presenta en la actualidad como una innovación histórica, e incluso tampoco se beneficia de las excepcionales condiciones económicas del primer peronismo. Porque aunque muchas cosas luzcan parecidas, como los altos precios de las materias primas y las reservas en divisas, el capitalismo mundial iniciaba, en la posguerra, un ciclo de reconstrucción económica generalizada, en tanto que la situación actual se caracteriza por crisis económicas y catástrofes bancarias. Mientras el primer peronismo se caracterizó por la redistribución progresiva del ingreso y una fenomenal mejora de las condiciones laborales, al kirchnerismo lo caracteriza la redistribución regresiva, la flexibilización laboral y el trabajo en negro. El 90 por ciento de los argentinos comparte la opinión de que el proyecto oficialista (cualquiera sea) no resiste un derrumbe de las condiciones financieras internacionales.
‘Volvé aunque no te perdonamos'La operación Lavagna tiene, con todo, otro aspecto que va más allá de los apetitos de unos y otros. El gobierno ya ha dado señales de que comprende que la crisis mundial va a golpear a la Argentina, quizá mucho antes y mucho más que a otras economías de tercer orden, debido a que tiene pendientes varios conflictos con la deuda externa, un postergado aumento de tarifas de combustibles, energía y transporte, y una inflación creciente. Argentina, por ejemplo, ya no podría colocar más deuda en Venezuela, porque ahora es mucho más difícil para Venezuela recolocar esa deuda en el mercado internacional. Lavagna ya había planteado que, en estas condiciones, había que normalizar la situación de la deuda externa argentina, para lo cual propuso negociar con el Club de París y normalizar la deuda que se ajusta en pesos, lo que implica cesar la intervención al Indec. También fue Lavagna quien planteó poner distancia de Chávez. La aparición de Lavagna plantea choques, naturalmente, con las camarillas que serían afectadas por este giro - en primer lugar la que pilotea De Vido. Pero la incorporación del ex ministro al pejotismo oficial pone de manifiesto que se han agotado las posibilidades de la demagogia ‘nac. & pop.' del kirchnerismo.
Independencia política de la clase obreraDurante el primer peronismo, numerosos activistas resistieron la cooptación y la regimentación del oficialismo, pero lo hacían, lamentablemente - o incluso a pesar de ellos- , desde una posición pro-imperialista: uno, porque caracterizaban deformadamente las conquistas sociales que arrancaban los trabajadores como concesiones demagógicas o fascistizantes; dos, porque seguían a dos partidos, el socialista y el comunista, que obedecían a los acuerdos entre el imperialismo yanqui y la burocracia rusa.Los luchadores obreros de hoy no se encuentran en la misma situación: uno, porque el kirchnerismo es una versión ridícula del original; dos, porque en el plano político evolucionan en un sentido revolucionario. La reciente reunión de la Presidenta con la CTA dejó, en este plano, una enseñanza imperdible, porque demostró el completo callejón sin salida del centroizquierdismo burocrático sindical y político. Los burócratas centroizquierdistas fueron con Lozano a pedirle el reconocimiento gremial de la CTA y se encontraron, ¡de nuevo!, con un violento ataque contra los maestros. El matrimonio tiene una verdadera obsesión contra la docencia, que les viene de Santa Cruz, donde la persiguió en forma implacable durante una década y media. Sin embargo, la CTA y Ctera se aprestan, después de esto, a volver a actuar como verdugos de los docentes en materia de salarios y carrera docente, y a desconocer a los sindicatos provinciales al aceptar integrar comisiones de mediación con los gobernadores. La burocracia de la CTA es un obstáculo para la independencia política de los trabajadores; incluso los sectores afines a ella dentro del Movimiento Intersindical Clasista, han simplemente decidido disolverlo para no verse obligados a solidarizarse con las luchas obreras en curso, que no cuentan con el aval de la burocracia o el gobierno.En mayo de 2000, Hugo Moyano señaló, ante una concentración sindical, que "el peronismo está terminado". Hace mucho menos tiempo prefirió los Rodríguez Saá a Kirchner e incluso hace un par de semanas juró que se pasaba a "la vereda de enfrente". Moyano debe haber recapacitado mucho, porque ahora reclama el 33 por ciento del pejotismo. La burocracia sindical ha sido incapaz de ofrecer una perspectiva política independiente, incluso cuando el derrumbe de la política patronal y del pejotismo era total. La completa bancarrota del moyanismo, que alguna vez, en los años finales de Menem, pretendió aparecer como una alternativa más allá de los sindicatos, ha quedado demostrada en su apoyo a la represión de los trabajadores del Casino y del subte, o en el convenio que está firmando en estos momentos la UTA. Esta firma es doblemente significativa en momentos en que el acoso a los choferes es simplemente brutal - ‘apretados' por la flexibilización laboral de los patrones, por un lado, y por la represión vial del Estado, por el otro.
Manos a la obraEn definitiva, el proyecto pejotista de Kirchner no inaugura una renovación política, ni mucho menos la posibilidad de un protagonismo de masas de los trabajadores o de los activistas. Está preñado de contradicciones insalvables, incluso porque se trata de un planteo tardío. Es completamente reaccionario porque apunta al clientelismo, a la regimentación popular y a la restricción de los espacios de democracia. Su futuro está comprometido por una crisis bancaria internacional arrasadora y por la insatisfacción social de los trabajadores.Las condiciones que hacen inviable el proyecto kirchnerista son las que marcan, al mismo tiempo, toda la fuerza histórica de una perspectiva independiente de los trabajadores.
Jorge Altamira
CRISTINA CONTRA LOS MAESTROS
Las maestras y los maestros son una obsesión de la Presidenta. Durante su largísimo reinado en Santa Cruz, ella y su marido los sometieron a pan y agua con un régimen de presentismo oprobioso.
Lo que lograron, al final, fue la enorme rebelión popular del año pasado.
Pero es claro que no han escarmentado, porque la Presidenta les dedicó un ataque especial en su discurso inaugural, y ha vuelto a ‘reprenderlos', a ellas y ellos en especial, en la reciente reunión con la CTA.
La Presidenta no quiere oír hablar de huelgas docentes, pero tampoco de llevar el básico, que oscila en los 500 pesos, a los 1.500 pesos que corresponde a la mitad de una canasta familiar.
No quiere huelgas, pero sí que el Estado les siga pagando en negro.
Incluso ahora que su marido descubrió las bondades de reflotar el pejotismo, el gobierno de la Presidenta quiere liquidar una de las mayores conquistas sociales de la docencia - el estatuto del docente.
En la obsesión del matrimonio oficial contra las maestras y maestros hay un propósito: imponer el disciplinamiento de los docentes, su regimentación, que es la viga maestra para cualquier disciplinamiento social en su conjunto de la clase obrera.
Las maestras y los maestros se vinculan a los trabajadores en general a través de sus familias y las de sus alumnos, y por sobre todo palpitan las aspiraciones y las frustraciones de la niñez y la de los adolescentes.
No por nada la bonaerense intenta en forma reiterada la creación de una red de informantes en las escuelas, y hasta ha querido obtener para ello un status legal y oficial.
Los burócratas de la CTA fueron a ver a la mandataria para pedirles el reconocimiento gremial, y ella les retrucó que se esmeren en su función de vigilantes de la docencia.
Ahora que se desarrolla, precisamente, una paritaria nacional docente y otra en la provincia de Buenos Aires, llamamos a las maestras y a los maestros a que tengan presente que el porvenir de la educación, el porvenir de la juventud, el porvenir de sus familias y de ellos mismos - depende de que luchen por su propia dignidad y de que deshaucien las obsesiones oficiales por medio de una lucha unida y amplia.
Lo que lograron, al final, fue la enorme rebelión popular del año pasado.
Pero es claro que no han escarmentado, porque la Presidenta les dedicó un ataque especial en su discurso inaugural, y ha vuelto a ‘reprenderlos', a ellas y ellos en especial, en la reciente reunión con la CTA.
La Presidenta no quiere oír hablar de huelgas docentes, pero tampoco de llevar el básico, que oscila en los 500 pesos, a los 1.500 pesos que corresponde a la mitad de una canasta familiar.
No quiere huelgas, pero sí que el Estado les siga pagando en negro.
Incluso ahora que su marido descubrió las bondades de reflotar el pejotismo, el gobierno de la Presidenta quiere liquidar una de las mayores conquistas sociales de la docencia - el estatuto del docente.
En la obsesión del matrimonio oficial contra las maestras y maestros hay un propósito: imponer el disciplinamiento de los docentes, su regimentación, que es la viga maestra para cualquier disciplinamiento social en su conjunto de la clase obrera.
Las maestras y los maestros se vinculan a los trabajadores en general a través de sus familias y las de sus alumnos, y por sobre todo palpitan las aspiraciones y las frustraciones de la niñez y la de los adolescentes.
No por nada la bonaerense intenta en forma reiterada la creación de una red de informantes en las escuelas, y hasta ha querido obtener para ello un status legal y oficial.
Los burócratas de la CTA fueron a ver a la mandataria para pedirles el reconocimiento gremial, y ella les retrucó que se esmeren en su función de vigilantes de la docencia.
Ahora que se desarrolla, precisamente, una paritaria nacional docente y otra en la provincia de Buenos Aires, llamamos a las maestras y a los maestros a que tengan presente que el porvenir de la educación, el porvenir de la juventud, el porvenir de sus familias y de ellos mismos - depende de que luchen por su propia dignidad y de que deshaucien las obsesiones oficiales por medio de una lucha unida y amplia.
Los Kirchner están en el horno
La reacción desbordada del matrimonio Kirchner ante las revelaciones del proceso judicial que se inició en Miami en vinculación con la valija de Antonini Wilson, simplemente demuestra que la pareja espera noticias aún peores en los próximos días.
No sería la primera vez que el verbo antiimperialista es usado para disimular las fechorías económicas de las camarillas nacionalistas. Defienden sus cajas fuertes al grito de Patria, sí, Colonia, no.
Los Kirchner, sin embargo, no solamente están en deuda por haber dejado salir del país, en su momento, al venezolano-norteamericano que ahora piden que les devuelvan, sino que tampoco han explicado los trajines de la plata de Santa Cruz, el caso Skanska, el paquete de Miceli, por no mencionar los otros manejos de Jaime y De Vido, o el uso económico de los superpoderes por parte del jefe de Gabinete.
El dúo oficial esgrime como una espada justiciera el pedido de extradición del fugitivo que ellos dejaron escapar, cuando el poder judicial de Argentina todavía se encuentra atorado con la estafa de IBM-Banco Nación, que lleva una década, o con los asesinatos de María Marta García Belsunce o de Nora Dalmasso, que involucran a sectores del poder político y económico. La concepción jurídica del oficialismo se encuentra plasmada en el copamiento de todos los poderes del Estado en su provincia de origen, o la cooptación del fiscal del caso Skanska al Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.
El próximo embajador en espera ante el gobierno Bush, Héctor Timmerman, no tuvo reparos en hacer pública su convicción de que las cosas van a ir peores de aquí en más — una forma de admitir que los fiscales norteamericanos guardan en carpeta denuncias de un calibre todavía mayor. Es significativo que el brasileño Lula haya decidido contradecir a la Presidenta K, en la reciente reunión del Mercosur, en Montevideo, en cuanto a la responsabilidad que la mandataria argentina le achaca a los Estados Unidos. La corresponsal de Clarín en Río de Janeiro acaba de revelar el trabajo entre bambalinas realizado por la cancillería brasileña para ‘animar’ a Kirchner y a Chávez a arruinarle la visita a Bush en Mar del Plata en noviembre de 2004, con el propósito de que no se firme un Alca, pero el gobierno brasileño no da ahora la impresión, sin embargo, de creer que en el caso de la ‘valija’ se encuentre en juego la soberanía nacional.
La prensa del país le viene reclamando al gobierno, al unísono, que negocie un encubrimiento del caso con el gobierno norteamericano, preocupada por el crédito internacional del Estado argentino, cuya deuda externa es enorme y tiene pendiente un arreglo con el Club de París. Después de todo, la Justicia y el gobierno de Estados Unidos son probablemente los más venales del mundo, con sus testigos arrepentidos, sus fianzas según la clase social del acusado, su tolerancia con la tortura (una) y la promoción del tormento (el otro) y hasta la protección de maxi-terroristas, como el ‘gusano’ Posada Carriles — que asesinó a más de setenta personas con una bomba en un vuelo de línea. Pero el matrimonio no la ve de esta manera, porque no puede despegar el asunto del gobierno de Chávez, con el cual Bush probablemente no quiera ninguna negociación.
¿Los trabajadores deberíamos estar interesados en que el ‘valijazo’ sea llevado hasta sus últimas consecuencias políticas, o sea hasta el castigo y la destitución de todos los implicados — o sea una buena parte de la camarilla oficial? Claramente sí. El encubrimiento es funcional a un acuerdo político del gobierno argentino con el de Bush, el cual sería definitivamente anti-nacional. Esto ya ha ocurrido con el ataque de Kirchner a Irán en la ONU y con la firma de un tratado de libre comercio del Mercosur con Israel. Bush no le paga a Kirchner con su propia moneda: lo acompaña para pedir la extradición de los iraníes imputados por el fiscal Nisman, pero no le devuelve a Antonini, porque éste se ha transformado en testigo privilegiado y protegido contra los boliburgueses acusados de representar a una potencia extranjera y de coaccionar a un ciudadano estadounidense. Al permitir que la Aduana y la Policía Aeronáutica convirtieran a Antonini en un ‘prófugo’ — como ahora lo describe Néstor K—, con la finalidad de encubrir al presidente de Enarsa y al ladero de De Vido que venían con él, los Kirchner les han dado a Bush la carta que ahora, muy tarde, le quieren sacar del mazo.
Doble poder
La flamante Presidenta ha sido generosamente elogiada por su capacidad para discursear sin necesidad de un texto escrito, con la excepción de los editorialistas de La Nación. Más le convendría agarrar la Olivetti. Es que en solamente 48 horas se desdijo de las promesas que desparramó en su discurso inaugural.
La que no iba a ser “gendarme de la rentabilidad de las empresas” inauguró sus acciones mandando a Moreno a proteger las ganancias de la industria láctea, que es la gran vaca lechera del negocio. Sin embargo se encontró con la novedad de que cuando quiso imponer un precio mínimo a los tamberos, éstos consiguieron los buenos oficios del santafesino Binner para arbitrar un acuerdo entre las partes. En un par de días el poder se desplazó a la casa de gobierno de Santa Fe, que ahora recibe el apoyo del cristinista cordobés Schiaretti. Alguien ha dicho en un diario que hasta han visto a Moreno deprimido. Es la sensación natural del que ve la fragmentación incipiente del poder.
La dispersión del poder político no significa que la crisis lechera se esté resolviendo en favor de los trabajadores. Para esto es necesario que la industria y los grandes tambos abran sus libros y se establezca un control de la producción por parte de los trabajadores. Se trata de un alimento imprescindible, que por este motivo tiene un enorme impacto político.
La otra promesa, de no meterse en internas sindicales, tuvo el mismo destino que el desinterés por la rentabilidad. Cristina K. se fue a Mar del Plata a fogonear la candidatura de Gerardo Martínez, de la Uocra, para reemplazar a Moyano. El gordo de la Construcción le devolvió la gentileza 48 horas después con un corte de calles en la Capital, que paralizó el tránsito durante cuatro horas. Martínez se valió de métodos moyanistas para promover su candidatura. Aunque tenía toda la razón para lanzar los piquetes, esto porque los accidentes de trabajo en las obras no paran de crecer, se olvidó de que la principal responsable es la burocracia de la Uocra, estrechamente ligada a las patronales. Lo que está claro, de todos modos, es que la lucha por la jefatura de la CGT expresa otra fragmentación del poder oficial.
En estas condiciones, las paritarias del año que comienza se van a convertir en víctimas de las disputas entre camarillas burocráticas y de la ingerencia del gobierno. Para luchar contra esto es necesaria una campaña por paritarios electos en asambleas o congresos con mandatos, que prefigurarían una futura auténtica dirección de los sindicatos.
Cuando parecía que ya no había nada que agregarle a la catarata de calamidades oficiales, el marido de la Presidenta se largó a apoyar a otro protagonista del post-moyanismo, Lingeri, con tan mala fortuna que dejó ver que aún tiene las riendas del poder político. Su arenga contra los fiscales norteamericanos opacó cualquier cosa que hubiera dicho su mujer y lo puso en la posición de piloto del enfrentamiento. Se ha oficializado de este modo un poder bicéfalo en el medio de una crisis política internacional. Oportunamente, habíamos advertido sobre los peligros de cambiar de caballo en medio del río. El nuevo gobierno ha debutado con una crisis política que va cobrando cada día una envergadura mayor; y hasta D’Elía quiere atreverse a armar su propia vereda de enfrente. En otro terreno, las malas lenguas aseguran que Scioli ha formado un gabinete que es mal visto en la Rosada y al que ésta pretende hacerle la vida imposible con su Liga de Intendentes. A esto hemos llegado luego de la victoria Sin Vueltas de Cristina K. el pasado 28 de octubre.
Llamamos la atención de los trabajadores acerca de esta disgregación del poder oficial, y mostrar con ello la importancia que tiene que las diversas corrientes combativas impulsemos una agitación común por un plan de lucha único de toda la clase trabajadora — como lo señala acertadamente la declaración que se leerá en Plaza de Mayo el 20 de diciembre.
Un gran movimiento de reivindicaciones
Este cuadro de crisis por arriba se desarrolla cuando, por abajo, hay una enorme presión reivindicativa. El tema del doble aguinaldo ha calado hondo; no hay sindicato que haya podido sustraerse al reclamo. Está presente, muy fuerte, por ejemplo, en la UOM, Foetra o Neumáticos. Ha sido el eje del paro del subte. Un síntoma de la temperatura que reina en el movimiento obrero lo ofrecen los trabajadores del Casino, que han logrado desbaratar todas las maniobras de la patronal más cercana al albergue oficial, la de Cristóbal López. Asimismo, hay que destacar que el piquetazo de la Uocra del miércoles pasado es la expresión de un fuerte descontento interno debido a la frecuencia y gravedad de los accidentes de trabajo. La flexibilidad laboral los ha convertido en una plaga mundial; hace diez días desató una huelga general en Italia y una conmoción en todo ese país. El gobierno de los Kirchner se caracteriza, muy especialmente, por un temor que raya en el pánico cuando se trata de movimientos sindicales generalizados en las bases. El espíritu reivindicativo en el movimiento obrero es uno de los factores centrales de la actual situación política.
Es incuestionable, entonces, que la cuestión de las paritarias próximas ocupa un lugar central. Planteamos a todas las corrientes que se basan en la lucha del movimiento obrero a lanzar una campaña de anteproyectos de convenio que recojan la decena de reclamos fundamentales. Los accidentes de trabajo, la higiene y la cuestión ambiental deben ocupar el lugar fundamental que merecen. Ellas plantean el control obrero sobre el conjunto de las condiciones de producción y de los lugares de trabajo.
Crisis mundial
Las manifestaciones de licuación de este régimen de camarillas tienen lugar cuando se acentúan las tendencias a la bancarrota bancaria internacional. Celebramos un nuevo aniversario del 19 y 20 con el monstruo de una conocida que caracolea por Nueva York, Londres, Frankfurt y Hong Kong-Shangai: la bancarrota bancaria. Los bancos centrales están empeñados en desarrollar un ‘blindaje’ a la Cavallo —con las mismas consecuencias. El ‘riesgo-banco” ha reemplazado al otrora “riesgo-país”; el del Citigroup, por ejemplo, ya está arriba de los 400 puntos. El ego nacional no podría sentirse mejor retribuido cuando nos estamos convirtiendo en un fenómeno de anticipación. En la City británica ya están pidiendo la nacionalización del Northern Rock — el banco que juntó una corrida de ahorristas hace dos meses. El gobierno de China, por su lado, debe estar buscando algún falsificador de estadísticas; tal es el avance de la inflación por esos parajes. Alan Greenspan, el antiguo presidente del banco central de Estados Unidos, acaba de precisar que las crisis son inevitables — lo único que puede hacerse es lidiar con ellas después que estallan y destruyen. Hasta hace poco aseguraban que la globalización y la “dispersión del riesgo” habían abolido, esta vez sí definitivamente, la crisis capitalista. Greenspan añade que el desbarajuste empezó como consecuencia de la enorme tasa de ahorro de China, lo que implica que van por una confiscación (también) de los ahorros de los chinos.
El ‘modelo productivo’ no podrá escapar a las sacudidas. Ya la Bolsa de Sao Paulo viene recibiendo embates cada vez mayores, como consecuencia del retiro de los capitales especulativos que financiaron lo que — en todo momento— ha sido una ‘burbuja’ a escala brasileña. No hablemos de lo que va a ocurrir con el tan ponderado ‘modelo chileno’, ahora que sabemos que las AFJP trasandinas tenían invertidas las contribuciones obligatorias de los trabajadores en bonos ligados al crédito hipotecario de Estados Unidos. La perspectiva catastrófica por este lado debería estar fuera de discusión.
Por otro lado, tenemos el agotamiento de las direcciones de los procesos nacionalistas. La derrota de la reforma constitucional en Venezuela; la fragmentación del poder en Bolivia; la represión petrolera en Ecuador. Todo esto, insistimos, en un marco de debilitamiento del capitalismo mundial y en un marco en que las masas populares son espoleadas a la lucha por la crisis en curso, por las demandas insatisfechas, por la impotencia de las direcciones políticas que pretenden encarnar sus intereses. La crisis de estos días del gobierno matrimonial es un reflejo difuso de este conjunto de factores.
Los luchadores de la clase obrera enfrentamos una gran responsabilidad. Para intervenir en una crisis de conjunto, que conjuga una crisis del capital con un espoleo de la revolución latinoamericana, es necesario concentrar las energías políticas. El partido político es, precisamente, un condensador de las energías políticas de la clase obrera, el instrumento para luchar por el poder del Estado.
Jorge Altamira
No sería la primera vez que el verbo antiimperialista es usado para disimular las fechorías económicas de las camarillas nacionalistas. Defienden sus cajas fuertes al grito de Patria, sí, Colonia, no.
Los Kirchner, sin embargo, no solamente están en deuda por haber dejado salir del país, en su momento, al venezolano-norteamericano que ahora piden que les devuelvan, sino que tampoco han explicado los trajines de la plata de Santa Cruz, el caso Skanska, el paquete de Miceli, por no mencionar los otros manejos de Jaime y De Vido, o el uso económico de los superpoderes por parte del jefe de Gabinete.
El dúo oficial esgrime como una espada justiciera el pedido de extradición del fugitivo que ellos dejaron escapar, cuando el poder judicial de Argentina todavía se encuentra atorado con la estafa de IBM-Banco Nación, que lleva una década, o con los asesinatos de María Marta García Belsunce o de Nora Dalmasso, que involucran a sectores del poder político y económico. La concepción jurídica del oficialismo se encuentra plasmada en el copamiento de todos los poderes del Estado en su provincia de origen, o la cooptación del fiscal del caso Skanska al Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.
El próximo embajador en espera ante el gobierno Bush, Héctor Timmerman, no tuvo reparos en hacer pública su convicción de que las cosas van a ir peores de aquí en más — una forma de admitir que los fiscales norteamericanos guardan en carpeta denuncias de un calibre todavía mayor. Es significativo que el brasileño Lula haya decidido contradecir a la Presidenta K, en la reciente reunión del Mercosur, en Montevideo, en cuanto a la responsabilidad que la mandataria argentina le achaca a los Estados Unidos. La corresponsal de Clarín en Río de Janeiro acaba de revelar el trabajo entre bambalinas realizado por la cancillería brasileña para ‘animar’ a Kirchner y a Chávez a arruinarle la visita a Bush en Mar del Plata en noviembre de 2004, con el propósito de que no se firme un Alca, pero el gobierno brasileño no da ahora la impresión, sin embargo, de creer que en el caso de la ‘valija’ se encuentre en juego la soberanía nacional.
La prensa del país le viene reclamando al gobierno, al unísono, que negocie un encubrimiento del caso con el gobierno norteamericano, preocupada por el crédito internacional del Estado argentino, cuya deuda externa es enorme y tiene pendiente un arreglo con el Club de París. Después de todo, la Justicia y el gobierno de Estados Unidos son probablemente los más venales del mundo, con sus testigos arrepentidos, sus fianzas según la clase social del acusado, su tolerancia con la tortura (una) y la promoción del tormento (el otro) y hasta la protección de maxi-terroristas, como el ‘gusano’ Posada Carriles — que asesinó a más de setenta personas con una bomba en un vuelo de línea. Pero el matrimonio no la ve de esta manera, porque no puede despegar el asunto del gobierno de Chávez, con el cual Bush probablemente no quiera ninguna negociación.
¿Los trabajadores deberíamos estar interesados en que el ‘valijazo’ sea llevado hasta sus últimas consecuencias políticas, o sea hasta el castigo y la destitución de todos los implicados — o sea una buena parte de la camarilla oficial? Claramente sí. El encubrimiento es funcional a un acuerdo político del gobierno argentino con el de Bush, el cual sería definitivamente anti-nacional. Esto ya ha ocurrido con el ataque de Kirchner a Irán en la ONU y con la firma de un tratado de libre comercio del Mercosur con Israel. Bush no le paga a Kirchner con su propia moneda: lo acompaña para pedir la extradición de los iraníes imputados por el fiscal Nisman, pero no le devuelve a Antonini, porque éste se ha transformado en testigo privilegiado y protegido contra los boliburgueses acusados de representar a una potencia extranjera y de coaccionar a un ciudadano estadounidense. Al permitir que la Aduana y la Policía Aeronáutica convirtieran a Antonini en un ‘prófugo’ — como ahora lo describe Néstor K—, con la finalidad de encubrir al presidente de Enarsa y al ladero de De Vido que venían con él, los Kirchner les han dado a Bush la carta que ahora, muy tarde, le quieren sacar del mazo.
Doble poder
La flamante Presidenta ha sido generosamente elogiada por su capacidad para discursear sin necesidad de un texto escrito, con la excepción de los editorialistas de La Nación. Más le convendría agarrar la Olivetti. Es que en solamente 48 horas se desdijo de las promesas que desparramó en su discurso inaugural.
La que no iba a ser “gendarme de la rentabilidad de las empresas” inauguró sus acciones mandando a Moreno a proteger las ganancias de la industria láctea, que es la gran vaca lechera del negocio. Sin embargo se encontró con la novedad de que cuando quiso imponer un precio mínimo a los tamberos, éstos consiguieron los buenos oficios del santafesino Binner para arbitrar un acuerdo entre las partes. En un par de días el poder se desplazó a la casa de gobierno de Santa Fe, que ahora recibe el apoyo del cristinista cordobés Schiaretti. Alguien ha dicho en un diario que hasta han visto a Moreno deprimido. Es la sensación natural del que ve la fragmentación incipiente del poder.
La dispersión del poder político no significa que la crisis lechera se esté resolviendo en favor de los trabajadores. Para esto es necesario que la industria y los grandes tambos abran sus libros y se establezca un control de la producción por parte de los trabajadores. Se trata de un alimento imprescindible, que por este motivo tiene un enorme impacto político.
La otra promesa, de no meterse en internas sindicales, tuvo el mismo destino que el desinterés por la rentabilidad. Cristina K. se fue a Mar del Plata a fogonear la candidatura de Gerardo Martínez, de la Uocra, para reemplazar a Moyano. El gordo de la Construcción le devolvió la gentileza 48 horas después con un corte de calles en la Capital, que paralizó el tránsito durante cuatro horas. Martínez se valió de métodos moyanistas para promover su candidatura. Aunque tenía toda la razón para lanzar los piquetes, esto porque los accidentes de trabajo en las obras no paran de crecer, se olvidó de que la principal responsable es la burocracia de la Uocra, estrechamente ligada a las patronales. Lo que está claro, de todos modos, es que la lucha por la jefatura de la CGT expresa otra fragmentación del poder oficial.
En estas condiciones, las paritarias del año que comienza se van a convertir en víctimas de las disputas entre camarillas burocráticas y de la ingerencia del gobierno. Para luchar contra esto es necesaria una campaña por paritarios electos en asambleas o congresos con mandatos, que prefigurarían una futura auténtica dirección de los sindicatos.
Cuando parecía que ya no había nada que agregarle a la catarata de calamidades oficiales, el marido de la Presidenta se largó a apoyar a otro protagonista del post-moyanismo, Lingeri, con tan mala fortuna que dejó ver que aún tiene las riendas del poder político. Su arenga contra los fiscales norteamericanos opacó cualquier cosa que hubiera dicho su mujer y lo puso en la posición de piloto del enfrentamiento. Se ha oficializado de este modo un poder bicéfalo en el medio de una crisis política internacional. Oportunamente, habíamos advertido sobre los peligros de cambiar de caballo en medio del río. El nuevo gobierno ha debutado con una crisis política que va cobrando cada día una envergadura mayor; y hasta D’Elía quiere atreverse a armar su propia vereda de enfrente. En otro terreno, las malas lenguas aseguran que Scioli ha formado un gabinete que es mal visto en la Rosada y al que ésta pretende hacerle la vida imposible con su Liga de Intendentes. A esto hemos llegado luego de la victoria Sin Vueltas de Cristina K. el pasado 28 de octubre.
Llamamos la atención de los trabajadores acerca de esta disgregación del poder oficial, y mostrar con ello la importancia que tiene que las diversas corrientes combativas impulsemos una agitación común por un plan de lucha único de toda la clase trabajadora — como lo señala acertadamente la declaración que se leerá en Plaza de Mayo el 20 de diciembre.
Un gran movimiento de reivindicaciones
Este cuadro de crisis por arriba se desarrolla cuando, por abajo, hay una enorme presión reivindicativa. El tema del doble aguinaldo ha calado hondo; no hay sindicato que haya podido sustraerse al reclamo. Está presente, muy fuerte, por ejemplo, en la UOM, Foetra o Neumáticos. Ha sido el eje del paro del subte. Un síntoma de la temperatura que reina en el movimiento obrero lo ofrecen los trabajadores del Casino, que han logrado desbaratar todas las maniobras de la patronal más cercana al albergue oficial, la de Cristóbal López. Asimismo, hay que destacar que el piquetazo de la Uocra del miércoles pasado es la expresión de un fuerte descontento interno debido a la frecuencia y gravedad de los accidentes de trabajo. La flexibilidad laboral los ha convertido en una plaga mundial; hace diez días desató una huelga general en Italia y una conmoción en todo ese país. El gobierno de los Kirchner se caracteriza, muy especialmente, por un temor que raya en el pánico cuando se trata de movimientos sindicales generalizados en las bases. El espíritu reivindicativo en el movimiento obrero es uno de los factores centrales de la actual situación política.
Es incuestionable, entonces, que la cuestión de las paritarias próximas ocupa un lugar central. Planteamos a todas las corrientes que se basan en la lucha del movimiento obrero a lanzar una campaña de anteproyectos de convenio que recojan la decena de reclamos fundamentales. Los accidentes de trabajo, la higiene y la cuestión ambiental deben ocupar el lugar fundamental que merecen. Ellas plantean el control obrero sobre el conjunto de las condiciones de producción y de los lugares de trabajo.
Crisis mundial
Las manifestaciones de licuación de este régimen de camarillas tienen lugar cuando se acentúan las tendencias a la bancarrota bancaria internacional. Celebramos un nuevo aniversario del 19 y 20 con el monstruo de una conocida que caracolea por Nueva York, Londres, Frankfurt y Hong Kong-Shangai: la bancarrota bancaria. Los bancos centrales están empeñados en desarrollar un ‘blindaje’ a la Cavallo —con las mismas consecuencias. El ‘riesgo-banco” ha reemplazado al otrora “riesgo-país”; el del Citigroup, por ejemplo, ya está arriba de los 400 puntos. El ego nacional no podría sentirse mejor retribuido cuando nos estamos convirtiendo en un fenómeno de anticipación. En la City británica ya están pidiendo la nacionalización del Northern Rock — el banco que juntó una corrida de ahorristas hace dos meses. El gobierno de China, por su lado, debe estar buscando algún falsificador de estadísticas; tal es el avance de la inflación por esos parajes. Alan Greenspan, el antiguo presidente del banco central de Estados Unidos, acaba de precisar que las crisis son inevitables — lo único que puede hacerse es lidiar con ellas después que estallan y destruyen. Hasta hace poco aseguraban que la globalización y la “dispersión del riesgo” habían abolido, esta vez sí definitivamente, la crisis capitalista. Greenspan añade que el desbarajuste empezó como consecuencia de la enorme tasa de ahorro de China, lo que implica que van por una confiscación (también) de los ahorros de los chinos.
El ‘modelo productivo’ no podrá escapar a las sacudidas. Ya la Bolsa de Sao Paulo viene recibiendo embates cada vez mayores, como consecuencia del retiro de los capitales especulativos que financiaron lo que — en todo momento— ha sido una ‘burbuja’ a escala brasileña. No hablemos de lo que va a ocurrir con el tan ponderado ‘modelo chileno’, ahora que sabemos que las AFJP trasandinas tenían invertidas las contribuciones obligatorias de los trabajadores en bonos ligados al crédito hipotecario de Estados Unidos. La perspectiva catastrófica por este lado debería estar fuera de discusión.
Por otro lado, tenemos el agotamiento de las direcciones de los procesos nacionalistas. La derrota de la reforma constitucional en Venezuela; la fragmentación del poder en Bolivia; la represión petrolera en Ecuador. Todo esto, insistimos, en un marco de debilitamiento del capitalismo mundial y en un marco en que las masas populares son espoleadas a la lucha por la crisis en curso, por las demandas insatisfechas, por la impotencia de las direcciones políticas que pretenden encarnar sus intereses. La crisis de estos días del gobierno matrimonial es un reflejo difuso de este conjunto de factores.
Los luchadores de la clase obrera enfrentamos una gran responsabilidad. Para intervenir en una crisis de conjunto, que conjuga una crisis del capital con un espoleo de la revolución latinoamericana, es necesario concentrar las energías políticas. El partido político es, precisamente, un condensador de las energías políticas de la clase obrera, el instrumento para luchar por el poder del Estado.
Jorge Altamira
KIRCHNER SE HACE EL OSO

DEFENDAMOS AL CASINO Y LAS LUCHAS OBRERAS, Y A BOLIVIA Y A VENEZUELA CONTRA EL IMPERIALISMO
El matrimonio presidencial se encuentra ocupado por los ajetreos del cambio de mando.
Es comprensible, aunque no vaya a cambiar ni el mobiliario ni la vajilla.
El gabinete simplemente rota, como en el vóley, o en algún caso entra un suplente.
Pero esta escenificación sirve como pantalla para ocultar su complicidad con procesos internos e internacionales que apuntan a derrotar las principales luchas populares.
Lo obsesiona derrotar la gran lucha de los compañeros del Casino Puerto Madero y la de los del Pescado de Mar del Plata.
En estas dos luchas descollan los piquetes formados por centenares de compañeros de base, que cubren las 24 horas, y por la presencia de una aguerrida vanguardia de trabajadores jóvenes.
Por otro lado, Alberto Fernández ya anunció que piensa ignorar el fallo de la Corte que reconoce a los jubilados el ajuste por inflación — hablando al mismo tiempo por Néstor y por Cristina.
Aunque ya formaba parte del círculo oficial, el nombramiento del presidente de la francesa Peugeot como embajador en Francia es sintomático.
El ‘antiimperialista’ que está ahora había sido nombrado cuando se produjo el choque con la francesa Aguas ‘Argentinas’.
Con Sarkozy parece que la cosa es diferente, o se trata probablemente de la necesidad de arreglar con los acreedores nucleados en el Club de París.
Este nombramiento hace dudar de que el Senado convalide el reemplazo de los tickets por dinero, ya que perjudicaría a la principal empresa que explota el salario en negro: la francesa Accor.
Si se trata de terminar con el negreo del salario habría que suprimir a las agencias de empleo, el trabajo por tiempo parcial y los negociados por pasantías con las camarillas de las universidades — y, claro está, incorporar a los contratados de la administración pública a la planta permanente (en especial a los que cobran por Plan Trabajar) y llevar todos los adicionales al básico.
Pero el punto central de este momento es la actitud encubridora que ha adoptado el gobierno ante las iniciativas golpistas de la derecha en Bolivia, y en el caso de Venezuela a partir de la ruptura diplomática provocada por el derechista Uribe.
Es un silencio que se desparrama por todo el arco ‘nacional y popular’.
La pitada conspirativa la dieron Zapatero y el reyezuelo en Chile, y los Kirchner tienen importantes negocios con los españoles.
Por cierto que Morales y Chávez son víctimas de sus propias contradicciones políticas, características de un nacionalismo de contenido capitalista.
Mientras de un lado plantean un programa de transformaciones sociales parciales, por el otro se esfuerzan por impedir que los trabajadores intervengan con sus propios medios, esto porque defienden el sistema capitalista y sus instituciones fundamentales.
La reforma boliviana sigue en el intento de pactar con la derecha, en tanto que la venezolana no pasa de la pretensión de reforzar un régimen de poder personal dentro de los marcos capitalistas.
Rechazamos las dos.
Pero esas reformas se han transformado también en el pretexto conveniente para reactualizar las actividades golpistas y contrarrevolucionarias del imperialismo bajo el taparrabos de la defensa de la democracia.
No es la primera vez que el gorilismo opera de esa manera.
Llamamos a aplastarlo para defender nuestros derechos sociales y políticos
No, por supuesto, mediante el voto disciplinado a la reforma constitucional regimentadora de Chávez, ni el texto de compromiso con la derecha de Evo Morales, los cuales jamás servirán, como no han servido nunca, para impedir un golpe.
De ningún modo sometiéndonos a la política del nacionalismo, que por sobre todas las cosas pretende impedir la irrupción independiente de los explotados.
Sino mediante la movilización en toda América Latina.
Denunciamos que el silencio distraído de los Kirchner equivale a una complicidad con los desestabilizadores.
Lo mismo hizo Perón, en 1973, cuando se preparaba el golpe contra Salvador Allende.
A la generación actual de luchadores le cabe la tarea de aplastar en el nido a los candidatos a Pinochet, sean civiles o militares, de Bolivia o Venezuela.
La necesidad de la revolución social se plantea como una tarea actual en toda América Latina (como lo demuestran también las huelgas en Chile, las insurrecciones en México, los levantamientos en Perú, las rebeliones provinciales en Argentina).
Pero ellas no serán llevadas adelante por los políticos, carreristas o militares nacionalistas sino por la clase obrera organizada en un partido político independiente.
Por la Unidad Socialista de América Latina.
EL “CAMBIO EMPIEZA” CON LA INFANTERIA
Las luchas obreras ganan el escenario político nacional. La extendida huelga de los fileteros marplatenses, la lucha de la juventud del Casino, la movilización de los obreros del transporte, el Bauen que gana la calle para defender la continuidad de la gestión obrera.
Por otro lado, se extienden como una mancha de aceite los reclamos por doble aguinaldo.
Lo reclaman el Cuerpo de Delegados del Subte; de la Editorial Perfil; los maestros rosarinos de Amsafe; en los edificios telefónicos, Fargo y otras fábricas de la alimentación; la papelera Kimberley de Quilmes; los bancarios y el Smata.
Crece la deliberación por todo tipo de adicionales salariales.
Frente a esa movilización, el gobierno apeló a Infantería.
El voto que obtuvo en octubre, lo transformó en carros hidrantes y bastones largos.
Aníbal Fernández, el recordado hombre del “código penal en la mano” y de la Gendarmería en Santa Cruz, molió a palos con la Federal a los taxistas, mandó la Prefectura a la juventud del Casino y reprimió por cuarta vez en el puerto del Mar del Plata.
No se puede decir que la familia oficial lo haya dejado solo.
Al revés, movió todo su elenco.
Contra el Casino se movilizó, además de la empresa, una vieja amiga de la flamante Presidenta -la burocracia del Somu.
Moreno despidió a trece trabajadores apoyado por otra amiga: la patota de UPCN.
En su edad adulta, la juventud setentista encuentra su mejor aliada en la juventud lopezrreguista.
Así se anticipa el pacto social encargado de contener el desmadre inflacionario y la crisis energética.
El “cambio recién comienza”, pero De Vido y Alberto Fernández se quedan.
Moyano amenazó con Troya, pero dejó a la vera del camino a los compañeros reprimidos.
Yasky se transformó en columnista de Clarín para defender el “pacto con contenido social”, aunque sabe que lo que dice es un verso.
El mismo está traicionando las reivindicaciones de “contenido social” de los docentes bonaerenses.
La defensa del salario, de los convenios, contra el ajuste sobre maestros y estatales, vendrá de las asambleas obreras, contra el freno de la burocracia sindical.
Más que nunca: doble aguinaldo, salario equivalente a la canasta familiar y paritarias libres.
El único ‘derrame’ que acepta este gobierno es el de los deshechos cloacales de Botnia (y de Celulosa Argentina) en el río Uruguay; el de la “burguesía nacional” en el río Reconquista; y el de los pulpos mineros y petroleros en las napas de agua de la Patagonia y el noroeste argentinos.
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